Dibuja primero lo que orienta
Ubica escenario y zonas principales. Añade referencias que permitan entender cercanía y distribución, sin convertir el plano en un catálogo de detalles. La persona quiere reconocer su espacio; probablemente no necesita conocer cada elemento técnico del montaje.
Dale nombres que sobrevivan al mapa
Los nombres de las zonas deben funcionar también en la oferta de Etapas y en la entrada. Comprueba ese vínculo antes de lanzar. «Platea» no debería convertirse después en una abreviatura que caja o acceso tengan que traducir.
Mira el resultado como comprador
Abre el recorrido público desde el teléfono y elige una localidad. Pregunta a otra persona dónde cree que estará. Si duda, revisa el diseño o las etiquetas. El mapa gana valor cuando acompaña una elección, no solamente cuando se ve bien.
Un espacio que se entiende
Zona general
La ubicación ayuda a orientarse; esta zona del ejemplo no asigna un asiento individual.
Asientos
La persona debe reconocer zona, fila y número tanto al elegir como al llegar.
Mesas
Comprueba si la oferta corresponde a una mesa completa o a lugares individuales.
Explora un tipo de zona